CINCO AÑOS SIN MONTSE

F. Javier de Esteban Baquedano, Diligencia, erudición, espíritu crítico, compasión y sentido del humor son algunas de las virtudes que adornaron la compleja personalidad de la ensayista, narradora y traductora Montse Watkins (Barcelona, 1955), de cuya prematura muerte se cumplirán cinco años el próximo 25 de noviembre.Dos ensayos periodísticos sobre la llegada, asentamiento y evolución de las colonias latinoamericanas en Japón (ver lista de las obras), una colección de relatos, una novela corta, una recopilación de leyendas tradicionales y 11 traducciones de obras literarias japonesas constituyen un legado que, tanto por su volumen como por su calidad, es más que suficiente para situarla en lo más alto entre los intelectuales de habla hispana que se han dedicado a conocer y difundir la cultura japonesa.Trabajadora incansable y siempre rebosante de ilusión, el mayor mérito de Watkins es, sin duda, haber llevado a la práctica proyectos que en manos de cualquier otra persona jamás habrían visto la luz. A través de la editorial Luna Books, con escasísimos medios y al margen de las grandes corrientes de comercialización, Watkins demostró ser una amena narradora, de estilo directo y sin artificio, una investigadora vocacional, y una traductora rigurosa y amante del detalle, preocupada siempre por captar el trasfondo de los textos y saber leer entre sus líneas.Desde este pequeño "baluarte editorial" de Luna Books, Watkins desarrolló su labor con una independencia de criterio y una honestidad intelectual admirables. Fue esta autonomía, mantenida a fuerza de coraje y sacrificio económico, la que le permitió abordar sus temas favoritos desde los ángulos y aproximaciones que estimó oportunos, sin tener que rendir pleitesías ni hacer concesiones a nada ni a nadie.Junto a esta capacidad para hacer realidad sus sueños y esta dignidad, destaca en Watkins el gran equilibrio que supo mantener entre sus intereses puramente intelectuales (lengua, religión, filosofía, historia, literatura…) y su sensibilidad social, que en Japón canalizó casi por completo en favor de las colonias de trabajadores latinoamericanos, con las cuales mantuvo un firme compromiso hasta que un cáncer se la llevó a los 45 años.Si fue capaz de profundizar en la narrativa budista medieval o en el Libro Chino de las Mutaciones (I-Ching), no demostró menos celo en su faceta social, desvelando los entresijos del fenómeno migratorio de latinoamericanos hacia Japón, denunciando los abusos cometidos o llamando la atención sobre aspectos derivados del mismo, como los problemas de adaptación, la pérdida de la identidad o el bajo nivel de escolarización de los niños. Fue, pues, una erudita que supo dar un sentido profundamente humano a su esfuerzo.

Su paso por el periodismo fue fructífero pero no fácil. No faltaron en él los episodios traumáticos, debidos quizás a que la fortaleza de su vocación y la irrenunciabilidad de sus intereses no siempre fueron compatibles con la disciplina que requiere el servicio en una empresa periodística. Pese a ello, como colaboradora de esta casa demostró siempre una gran entrega y generosidad, anteponiendo la satisfacción del trabajo bien hecho a la recompensa económica. En sus artículos vertió lo mejor de su sensibilidad, dedicando líneas entrañables a épocas lejanas, lugares olvidados, criaturas minúsculas y costumbres en trance de desaparición, todo lo cual supo envolver en un humor fresco y reparador y dotar de un nuevo sentido.

¿De quién es Montse?Como ha ocurrido y ocurre con muchas personas de mérito, la muerte de Watkins ha rodeado de interrogantes el destino de su legado, no tanto del legado material, como del intelectual, que es el que nos importa.

Cinco años después, no se ha despejado la incertidumbre sobre aspectos tan esenciales como quién está autorizado a reeditar su obra, completarla o publicar posibles escritos inéditos, o qué criterios deben guiar tales actuaciones. Sería una pena que la dignidad que demostró Watkins en vida quedara mancillada tras su muerte, ante la indiferencia de quienes nos declaramos sus admiradores.

Lista de obras

1.- Creación El Portal Rojo, tres relatos, 1994. En español y portugués.Pasajeros de un sueño - trabajadores latinoamericanos en Japón, 1995. En español, portugués y japonés.Las Gafas Rotas - pequeña sátira de la vida en el Japón moderno (1996). En español y portugués. Leyendas de Kamakura, 1998, en español y japonés. ¿El fin del sueño? - Latinoamericanos en Japón, en español y japonés (2000).

2.- Traducción De Kenji Miyazawa: Tren nocturno de la Vía Láctea, Históricas mágicas y El mesón con muchos pedidos (conjuntamente con Elena Gallego).De Ryunosuke Akutagawa: El dragón (colección de cuentos) De Lafcadio Hearn: Historias Misteriosas y La linterna de peonía. De Soseki Natsume: Soy un gato, Almohada de hierba (dejada incompleta, proseguida por Shigeko Suzuki. De Toson Shimazaki: El precepto roto. De Osamu Dazai: El ocaso, Indigno de ser humano.

Nota: todas las obras han sido publicadas por la Editorial Luna Books.

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